Sangre de letrina escupe la pared
lacerada por mi brazo extraviado
en este laberíntico escenario
de la persecución implacable
en la que el nuevo minotauro
busca robar mis venas
y trenzarlas en una soga
como horca para tu cuello.
Mis jadeos se estrellan
contra rostros fantasmas
recursos malévolos del monstruo
para engañar nuestro desamparo
espantado ante su presencia maligna
de enigma infernal oculto
tras los corredores los
túneles asquerosos de sangre
los recovecos hediondos
donde se desperdigan los restos.
Cuántas víctimas
cuántos jóvenes de miradas calmas
y corazones excitados
cuántos cantores de la vida
y la destrucción
cuántos seres de palabras luminosas
manchando los muros
rotos sus huesos
arrollados contra el suelo
maldita bestia que tritura
las ofrendas humanas que
una voluntad mayor le ofrece.
Larga es la huída
siento su aliento carnívoro
mientras corro más que mis fuerzas
hasta que reúna el valor
y me detenga a enfrentarlo
para morir por salvarte
por salvarnos.
De: “La música de las venas” Editorial Hispano Latinoamericana. Lima,1998.
sábado, 25 de julio de 2009
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