sábado, 25 de julio de 2009

EL DEMOLEDOR

Te encontraré nuevamente
entre estos falos de concreto
que intentan violar la pureza
de este cielo despejado de verano
y he de proponerte
esperar juntos la noche
para sentir nuevamente tu indiferencia
el cariño ambiguo de tu embriaguez
caminaremos entonces por los boulevares
tratando de olvidar
las tristes calles periféricas
donde alumbró mi amor para alcanzar tu olvido
tus manos dibujarán idioteces en el aire
evitando la profundidad de mis sentimientos
pero fallarás, aunque no lo entiendas
porque cada vez que poses tus ojos
en las ventanas de mi espíritu
sentirás mi dolor como una flecha disparada
sin retorno.

Seguiremos hablando para obviar todo
aquello que es grande e irrepetible
aquello que crea dioses en el paraíso
de nuestra mesa sucia de cantina
con los sacramentos que son las palabras mal dichas
los gestos insinuantes las miradas arrojadas
sólo que tu alma
es como un templo sellado
que infructuoso trato de abrir
agujereando sus paredes destruyéndolas
lentamente impotente e inútil
utilizando una piedra redonda y lisa
roja como la sangre que brota
de la agonía de nuestro mundo
esa piedra estúpida, ese corazón.











De: “La música de las venas” Editorial Hispano Latinoamericana. Lima,1998.

MINOTAURO RENACIDO

Sangre de letrina escupe la pared
lacerada por mi brazo extraviado
en este laberíntico escenario
de la persecución implacable
en la que el nuevo minotauro
busca robar mis venas
y trenzarlas en una soga
como horca para tu cuello.

Mis jadeos se estrellan
contra rostros fantasmas
recursos malévolos del monstruo
para engañar nuestro desamparo
espantado ante su presencia maligna
de enigma infernal oculto
tras los corredores los
túneles asquerosos de sangre
los recovecos hediondos
donde se desperdigan los restos.
Cuántas víctimas
cuántos jóvenes de miradas calmas
y corazones excitados
cuántos cantores de la vida
y la destrucción
cuántos seres de palabras luminosas
manchando los muros
rotos sus huesos
arrollados contra el suelo
maldita bestia que tritura
las ofrendas humanas que
una voluntad mayor le ofrece.

Larga es la huída
siento su aliento carnívoro
mientras corro más que mis fuerzas
hasta que reúna el valor
y me detenga a enfrentarlo
para morir por salvarte
por salvarnos.








De: “La música de las venas” Editorial Hispano Latinoamericana. Lima,1998.